La masía Can Marlet, fechada a finales del siglo XVII y totalmente restaurada, acoge las once habitaciones de este pequeño hotel lleno de encanto. Son nueve habitaciones doble y dos suites, que se caracterizan por las fabulosas vistas y por sus baños con bañera de hidromasaje.
Uno de los atractivos de este hotel es que cada habitación es diferente, aunque todas están equipadas con caja fuerte, mueble bar, hilo musical, teléfono directo, televisión, calefacción y secador de pelo.